Cultura

INDICE TEMÁTICO DE ESTA ÁREA:

 

  • EL TENDIDO DE CRISTOS
  • SÁBADO DE TIANGUIS EN SAN MARTÍN DE HIDALGO
  • ALTARES DE DOLORES
  • ORIGEN DE LA TRADICIÓN DE MUERTOS EN MÉXICO
  • CALAVERA
  • ESCUDO DE SAN MARTÍN DE HIDALGO, JALISCO
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    EL TENDIDO DE CRISTOS

    Un pueblo que cuida sus tradiciones

     

    El Tendido de Cristos como tradición única en México y en el mundo, busca su espacio y reconocimiento, es por eso que San Martín de Hidalgo consciente de su valor lo ha declarado Patrimonio Cultural Material e Inmaterial del municipio.

     

    Esta declaratoria busca abrir nuevos horizontes a la tradición que se reflejan en medidas concretas de salvaguarda y conservación, y que buscan preservar la esencia de esta tradición para asegurarla a las próximas generaciones.

     

    Desde hace unos años se ha seguido un proyecto de restauración, que nos reveló la riqueza artística de algunas de las imágenes de Cristos que son tendidos, así como su antigüedad que datan de entre 200 y 300 años.

     

    Descubre la identidad de un pueblo

     

    El viernes santo los barrios más tradicionales del pueblo, como La Flecha, San Pedro y la calle 16 de Septiembre se convierten en una verdadera romería; en el transcurso de la tarde y noche la población y los visitantes acuden ahí para admirar los altares que se instalan en las casas a fin de conmemorar el día de mayor duelo entre los católicos: la muerte de Jesús.

     

    Esta tradición se lleva a cabo de la siguiente manera: en las casas donde se tiende el Cristo, la habitación principal se convierte por un día en una pequeña capilla; el piso se cubre con hojas de laurel de cerro, alfalfa, trébol, ramas de sabino, jaral y sáuz, que servirán para cubrir los muros y al mismo tiempo de fondo para el altar.

     

    La ceremonia del Tendido de Cristo inicia a las 8:00 a.m. cuando se baño el Cristo o se limpia con crema o aceite, y se le cambia el cendal. Esto lo hace el varón quien se encarga de hacer el tendido y de vigilar que nada le falte a su altar. Él, representa a José de Arimatea, que fue quien solicitó el permiso para que el cuerpo recién crucificado de Jesús fuera sepultado.

     

    El altar se coloca incienso, copal, velas, veladoras, naranjas agrias y flores de papel o naturales, así como los germinados o nacidos que se preparan desde el viernes de Lázaro (15 días antes), con lo que se solicita el buen temporal y se mantiene la presencia de la Virgen de los Dolores.

    Durante la visita de los altares los dueños de los Cristos y los varones ofrecen calabaza cocida, chilacayote, aguas frescas y tamales de cuala.

     

    Cada Cristo tiene su historia sobre como se ha venido heredando, e inclusive algunos cuentan los milagros que ha realizado.

     

    Las sagradas imágenes están hechas de diversos materiales, desde aquellas a las que se les atribuye procedencia divina, como el señor del Mezquite; hasta los que son de pasta de maíz o tallado en madera; sus tamaños van desde los 22 cm. a los 1,80 metros.

     

    Durante la noche, después de recibir visitas, las familias propietarias de los Cristos velan la sagrada imagen, como cuando se pierden a un ser querido, y consumen café, té, agua fresca y tamales de cuala.

    Al llegar la mañana del Sábado se realiza la ceremonia de levantar al cristo del altar, lo cual se inicia a las 8:00 a.m., donde el varón ora ante la sagrada imagen, pide bendiciones y favores para toda la familia y entrega la imagen a la señora de la casa para que la coloquen en el lugar que tendrán todo el año.

     

    Significados del sentir de un pueblo

    Ramas de sabino, sáuz y jaral representan el huerto de los olivos.

    Naranjas agrias: representan lo amargo del sufrimiento que padeció Jesucristo.

    Nacidos: estos son sembrados el viernes de Lázaro, 15 días antes del tendido de cristo y representa la resurrección.

    Manzanilla, trébol y copal; sirven para purificar el lugar donde será tendido el cristo.

     Virgen de los dolores; la madre del señor que lo acompaño en todo su víacrucis.

    Cirio y velas: representan la luz y guía de la salvación.

    Palomas habaneras: significan el canto triste que acompaña a la virgen María en su dolor. 

     

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    SÁBADO DE TIANGUIS EN SAN MARTÍN DE HIDALGO

    Que sanmartinenese no recuerda un sábado de tianguis en San Martín como una de las fechas con las que se inicia la Semana Mayor en este San Martín de Hidalgo, y posterior al viernes de Dolores.

    El sábado de tianguis en San Martín es un motivo más para que visiten todos los que nos leen este poblado. El tianguis a que me refiero es de tipo prehispánico en el se venden dulces especiales que únicamente en esa fecha se elaboran por personas que han conservado esta tradición y que como la de nuestros Cristos el Viernes Santo esta tradición parte del barrio viejo de San Martín el famoso barrio de la “flecha”.

    Muchos recordamos que ese día se acostumbraba comprar tierra roja y arrojarla entre los jóvenes que asistíamos a la plaza en las vueltas, costumbre que degeneró porque se hacía con desorden, la razón que me han dado acerca de esta costumbre es la siguiente: la tierra como uno de los cuatro elementos tenía un sentido de buena bonanza con la idea de fertilidad en las cosechas, y que un día al año se acostumbraba bañarse con tierra y en San Martín se daba también el sábado de tianguis. ¿Se acuerdan?

    Volviendo al tianguis ya decíamos que su origen se remonta a la época prehispánica en que se hacía como trueque un intercambio de productos, los franciscanos venidos de Michoacán en su paso por Cocula y por esta población introdujeron esta costumbre, prueba de esto es que también Cocula tiene su tianguis. Lo que no sucede con Ameca por ejemplo que los franciscanos que se avecindaron allí provenían directamente de España.

    Ese día salen a vender sus productos ahora en la plazuela de las fuentes; antes que yo recuerdo: frente a la Conchita, nuestro hermoso templo y por la calle Juárez. Desde temprano por la tarde a eso de las 4 o 5 de la tarde se inicia el acomodo y acarreo de los estantes, las mesitas y los productos que durante buena parte de la tarde y noche se ponen a la venta, dichos productos son todos endulzados con el típico piloncillo, originalmente debieron hacerlos con la melaza que sacaban del Mezcal. Recordemos que el piloncillo es de origen español y que nuestros antepasados no usaban más dulce que el de la melaza, así como el chocolate de origen indígena no tenía dulce eso lo debemos a los franceses quienes lo endulzaron. Y en este mestizaje culinario se ofrece al visitante los siguientes productos:

    Los elotes enmielados. Elote de maíz cocido y enmielados.
    Los coyules en dos tipos de almíbar.
    El famoso pinole, maíz de todos colores dorado y molido con azúcar y canela.
    El Ponteduro. Una combinación de maíz de colores con semilla de calabaza dorado y mezclado con piloncillo.
    Los coquixtles. La flor de una planta familia de la piña que da unos bulbos agridulces que preparan con piloncillo a manera de almíbar.
    Quiote, el vástago del maguey cocido en hornos de material que se vende rebanado con serrucho.
    Los tamalitos de cuala, maíz tierno, remojado y molido, colados (de aquí el nombre también de colados) de preferencia en una coladera de cerdas naturales, se pone al fuego meneando y meneando para que no se hagan grumos, se envuelven el hojas de elote tierno.
    Los conocidos buñuelos.
    Los ponches de frutas varias.
    El champurrado. Atole de masa con chocolate, leche y canela.
    Gorditas de maíz. Elaborados en hornos.
    El famoso chocolate.
    Las ricas morelianas.
    Calabaza en tacha.

    Además en los últimos años nos visitan artesanos que tejen la palma, elaborando con ella bonitas figuras características de la fecha y vienen a vender las palmas para el Domingo de Ramos: Manzanilla, romero, laurel, etc.

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    ALTARES DE DOLORES

    El día de mañana viernes 14 de marzo inician las actividades religiosas y culturales de la Semana Santa en San Martín con el Viernes de Dolores.
    Los franciscanos fueron los que evangelizaron durante todo el siglo XVI el hoy Estado de Jalisco, por lo tanto ellos fueron los que desde el comienzo de la evangelización implantaron las costumbres del Viernes de Dolores.

    Esta costumbre religiosa que en San Martín de Hidalgo se practicaba desde el siglo pasado hasta hace unos 20 o 25 años que se dejaron de hacer; hasta que hace unos años se retoma la costumbre y cobra fuerza cada día más, este año se espera que se adornen 14 altares de Dolores. El altar de Dolores, se instalaba como preludio a la semana santa, fecha que tiene por objeto recordar los sufrimientos de la Virgen María en el momento de la pasión de su hijo Jesucristo, y en recuerdo a los siete dolores que padeció María.

    A los Altares de Dolores también les llamábamos “incendios”, por la profusidad de luz en el mismo. Actualmente la calle 16 de septiembre o salida de Ameca es la que se convierte en el escenario de los Altares, ¿Quién de los habitantes mayores de este lugar no recuerda el altar de Pillo por esta calle?
    La Casa de la Cultura tendrá una muestra de estos altares, visítalo. También se inaugura una exposición de Arte Sacro, de artistas sanmartinenses que tienen obra con el tema.

    LOS SIETE DOLORES

    Primer dolor: Profecía del anciano Simeón.
    Segundo dolor: La angustia que padeció en la huida y permanencia en Egipto.
    Tercer dolor: La perdida de su hijo Jesús.
    Cuarto dolor: Cuando encontró a su hijo llevando la cruz acuestas.
    Quinto dolor: Cuando asistió a su hijo Jesús en la agonía.
    Sexto dolor: La herida que sufrió su piadoso corazón cuando el soldado con la lanza abrió el costado de su hijo Jesús.
    Séptimo dolor: La sepultura de su hijo Jesús.
    SI USTED VISITA UN ALTAR, AL ENTRAR HAGA LA SIGUIENTE PREGUNTA: ¿VA A LLORAR LA VIRGEN?

    La persona encargada del altar le ofrecerá un vaso de agua fresca de jamaica, chia u horchata.
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    Se acerca una fecha importante para los mexicanos; “el día de muertos” y con ello la bonita tradición del “altar de muertos”. La Casa de la Cultura editó un tríptico informativo que transcribo en este blog que espero sea lo que me solicitan algunos hermanos sanmartinenses.

    “Los mexicanos recordamos a los seres queridos que han fallecido, cuando visitamos los cementerios el 1o. y el 2 de noviembre de cada año, limpiando y areglando con flores y velas en las tumbas, para festejar la vuelta de sus espíritus, que se alimentan con el aroma de las ofrendas y al ser recordados por sus familiares”.

    Ahora evocaremos una bella tradición que debemos cuidar para defender la esencia de nuestro pueblo y así proteger nuesra libertad e individualidad, consevando un México “nuestro”

     

    ORIGEN DE LA TRADICIÓN DE MUERTOS EN MÉXICO

     

    Se han descubierto enterramientos funerarios de 1,800 a. C. con ofrendas de bajillas, figurillas, máscaras de cerámica, que dan idea de la representación del Culto a los Muertos. Además de la dualidad: vida, muerte en las piezas arqueológicas encontradas en Tlatilco y Monte Albán.

    Aquí en el Occidente, (nuestra región de Jalisco) por los hallazgos en las Tumbas de Tiro, se conoce sobre el culto y la ofrendas a los muertos. La tradición de las ceremonias fúnebres perduran desde el México prehispánico, en que los indígenas no esperaban un premio o castigo en la vida, porque su destino ya estaba determinado por las divinidades, quienes absorbían o deshacían al espíritu llamado “Tonalli”, después de quitarle la energía negativa por su apego a lo material. Para lograr eso, se incineraban los cadáveres y sus cenizas eran colocadas dentro de una olla con papeles y amuletos, para enterrarse, y ayudar al espíritu del difunto a superar las dificultades en su camino hacia el “Mictlán” (del náhuatl lugar de los muertos).

    Nuestros antepasados creían en la existencia de 9 inframundos bajo la tierra, donde permanecían los muertos, y el destino final estaba determinando por la forma de morir. Los guerreros que fallecían en el combate, se convertían en acompañantes del Sol, desde el amanecer hasta mediodía, en que lo esperaban las Cihuatetéo o sea las mujeres que habían muerto al dar a luz, y lo llevaban hasta el poniente, en que penetraba al inframundo. Los que se ahogan iban al paraíso de Tláloc, Dios de la lluvia. A los niños que fallecían, se les consideraba como joyas que permanecían en el Chichihuacuaúco, lugar del árbol nodriza, alimentándose de la leche que goteaba de sus numerosos senos esperando volver a nacer.

    En el siglo XVI con la invasión española y la penetración del cristianismo en Nueva España, se inrodujo el terror a la muerte, por el temor al infierno. Aunque los evangelizadores, al observar la devoción de las costumbres del Día de Muertos, las permitieron para facilitar su labor catequizadora origínandose la tradición que mezcló las dos culturas.

    El artista grabador Guadalupe Posada reavivó el culto popular a la muerte, con un toque humorístico, describiendo la vida del mexicano a través de ingeniosos esqueletos. Época en que los periódicos criticaban ridiculizando al gobierno porfirista, a los políticos a la sociedad, con versos conocidos como “Calaveras” (que por estos días se ponen de moda) adornados con dibujos de esqueletos. Estos poemas del ingenio popular critican a los vivos suponiendo que ya están muertos.

    Convertidos en calaveras y para que rimen los versos, a la muerte se le llama: esqueleto, huesuda, calaca, tilíca, pelona, dientona, polveada, apestosa, pepenadora, etc.

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    CALAVERA

    ya se abren las tumbas frías,
    y salen los esqueletos
    a celebrar estos días.

    están de todos los barrios:
    los de arriba y los de abajo,
    también del pozo artesiano,
    de la loma y la cruz verde,
    del otro lado del río,
    y hasta los del Palo Verde.

    Aquí van los orgullosos
    los humildes, los tiranos
    en el atrio de la iglesia
    todos parecen hermanos,
    porque el alba los espera,
    como digna calavera
    con la botella en la mano.

    Sobre el pensamiento a la muerte y el más allá, nos dejó unos bellos poemas el célebre Nezahualcóyotl:

    “Oye un canto mi corazón
    me pongo a llorar,
    me lleno de dolor
    nos vamos entre flores,
    hemos de dejar esta tierra.
    ¡Estamos prestados unos a otros,
    iremos a la “Casa del Dador de la Vida”!

    Los componentes de un altar de muertos se forman con objetos que a continuación describo, y que cambian de región a región:
    Velas, veladoreas, cirios y velones.
    Comida y frutas.
    cigarros.
    Pan y dulces.
    Bebibas.
    Juguetes.
    Herramientas y objetos personales.
    Fotografías.
    Braceros.
    Coronas de papel.
    Flores y papel picad.
    Agua y toalla.
    Sal y ceniza.
    Cruces.

    Desde hace varios años la Secretaría de Educación nos ha invitado a los maestros; pues considera que el papel del docente es fundamental; ya que está en nuestras manos generar en nuestros alumnos el amor y aprecio por nuestras tradiciones, costumbres y a la preservación de la festividad del día de muertos para que el alumno desarrolle su conciencia historica-social y descubra como el pasado se enlaza a través del presente con el futuro, a un tiempo que se conviertan en guardianes de nuestras tradiciones que en los últimos tiempos han sido influenciados por costumbres ajenas y asi fortalecemos la identidad nacional y regional.

    A petición de algunas personas que me lo solicitan, escribo estas líneas acerca de la distribución y elementos de un ALTAR DE MUERTOS:

    Para hacer un Altar de Muertos necesitas:
    Una mesa y dos cajas de madera; una larga y otra corta que se acomodan a manera de pirámide.
    Papel crepe morado para cubrir los tres niveles del Altar, pueden ser sábanas o manteles.
    Papel de china rosa mexicano picado en mantelitos o servilletas bordadas en tela.
    Papel de china de colores y papeles para banderitas en naranjas agrias.
    Ollas o jarros on flores.
    Flores de cempaxúchil, cordón de obispo o nardos.
    Guirnaldas con flores de cempaxúchitl.
    Velas y veladoras y cuatro cirios.
    Tres calaveras de dulce.
    Bracero de barro para quemar incienso o copal
    Palangana con agua, jabón, toalla y espejo.
    Jarro con agua natual.
    Sal para una cruz grande.
    Flor o abanico de papel de estaño o metálico plateado
    Ceniza para una cruz en el piso.
    Alfalfa, trebol o follaje desmenuzados en el piso.
    Fotografía del difunto y retablo del Ánima Sola.
    Objetos que pertenecieron al difunto como: ropa y aperos de su trabajo.
    Si es niño se le ponen juguetes y dulces.
    Alimentos que le gustaban al difunto, además de los platillos típicos como el pozole, mole, sopa de arroz, pepian.
    Agua natural, agua fresca y una botella de tequila.

    Simbología de los elementos:
    El altar debe estar precidido por un retablo o estampa del Anima Sola y por el retrato de él o los difuntos a quienes se dedica el altar y que nos visitarán durante lanoche del 2 de noviembre.
    Cuatro cirios adornados con color morado en señal de duelo, colocados en cruz y representan los 4 puntos cardinales, con la finalidad de orientar a las ánimas.

    Una cruz grande de sal para que el alma expié sus culpas, una cruz pequeña de ceniza por si el alma se encuentra en el purgatorio. Por lo menos 3 calaveras de azúcar en el nivel inferior dedicado a la Santisima Trinidad y una calavera grande dedicada al Padre eterno. Copal o incienso quemado para que el humo aleje a los malos espíritus.

    Agua natural y agua fresca para que se refresque después de su largo viaje, aguamanil, jabón, toalla y espejo para que se lave sus manos y vea reflejada su imagen. Con el licor el alma recuerda sus momentos felices y la comida como su deleite, el pan de muerto recuerda con su forma la parte corpórea de nuestro muerto. Las flores sirven de adorno y aroma para hacer agradable la estancia del espíritu visitante.

    En el altar adornado con flores de cempaxúchitl, frutas y diversos platillos como pozole, sopa de arroz, pepian, atole, calabaza, camote cocido, tortillas, dulces que eran del gusto del difunto y algunas pertenencia como su ropa y sus aperos de trabajo.
    Las velas se colocan formando un camino junto a la cruz de ceniza y que sirven para alumbrar y el alma llegue sin dificultad.

    Las siete veladoras y los siete mantelitos de papel de china de color morado o rosa en las naranjas agrias marcan la dualidad alegría-tristeza simbolizando los siete cielos que ha de pasar el difunto para llegar al Mictlán (cielo) si el altar es dedicado a un niño el papel morado se cambia por color amarillo.
    El altar debe contener algún detalle de papel metálico como el estaño; una flor, un abanico que representa el frio de la muerte.

    Esta es la gran simbología de un altar de muertos que combina elementos de clara reminiscencia índigena prehíspanica y española católica.
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    HERÁLDICA.

    ESCUDO DE SAN MARTÍN DE HIDALGO, JALISCO

    El escudo de San Martín de Hidalgo, Jalisco se adoptó oficialmente el 19 de febrero de 1985, fecha del 445 aniversario de la fundación de esta Villa. Es producto de un concurso, cuyos ganadores el Prof. Fermín Quintero, el Prof. Eusebio Muñoz y el Prof. Manuel Santos y del conjunto de símbolos de estos tres primeros lugares, elaboró el diseño final la maestra Eréndira Guerrero Medina, como estaba previsto en la Convocatoria.

    Descripción del escudo:

    Escudo cortado por una línea de oro perfilando la cima del Cerro de Ameca. 1º. En campo de azur, la antigua iglesia de la Concepción en su color natural y un horno de cal también en su color. La iglesia al lado diestro del jefe y el horno al lado siniestro del jefe. 2º. En campo de sinople, un cerdo de oro con el lado diestro de la punta y una vaca de plata en el lado siniestro de la punta. Surcos de oro se fugan hacia el centro, donde una mano en su color natural, esparce la simiente. Una caña de sorgo de oro con una caña de azúcar, también de oro forman un aspa o cruz de San Andrés, posterior a la mano un elote de oro junto con un engrane de gules perfilado, del mismo metal.

    Yelmo, lambrequines y lema:

    Por yelmo el escudo lleva la egregia efigie del Cura Hidalgo. Una banda a manera de lambrequines ondea sobre el toldo y se soporta en una espada de plata y una macana de indio. La banda lleva el lema: “Piensa, San Martín de Hidalgo, Progresa”, en letras de sable. El escudo lleva una bordura de gules con 5 estrellas de oro y 18 róeles del mismo metal.

    Significado:

    La iglesia, la macana, la espada y el yelmo simbolizan la historia antigua y reciente de este lugar. El horno de cal representa la economía colonial, base del sustento del pueblo por más de 400 años .El azur es verdad, justicia, celo, lealtad, caridad, realeza y serenidad. El cerdo, la vaca, las cañas, las semillas, el elote, los surcos, la mano que siembra la tierra y el cerdo son símbolos de la riqueza agropecuaria de la región, simbolizan por lo tanto, la economía actual.

    El busto de la egregia figura del Padre de la Patria, la macana del indio y la espada española significan la fusión de las dos culturas, la indígena y la española. Las 5 estrellas en la bordura, son las cinco Delegaciones municipales y los 18 róeles son las agencias municipales que pertenecen a San Martín de Hidalgo (actualmente hay dos Agencias Municipales más).
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    SEMANA SANTA 2009